
Me empeño en coleccionar colores.
Cómo no cabe todo en mi casa, alguna parte de la colección se queda en mi cámara de fotos. La-de-verdad, y también la interior, que tampoco es de mentira.
Botes de pinturas. Fotos. Pinzas de tender la ropa. Toallas colgadas en la azotea o en la ventana del vecino. Cantos de libros en las estanterías. Trozos de platos y de vidrio rotos. Azulejos. Tikets de metro. Tapones. Teclas. Sillas. Papeles. Lapices de colores en sus cajas. Pegatinas. Frutas. Piedrecitas de la playa. Trocitos de lana. Tizas. Cordones de zapatos. Y caracoles. Ah! y cartas, cuadernos. Letras, y números. Smartie's. Bicis. Ciudades, perfumes, sentimientos. Y notas de música.
Son como las perlas que escupen las hadas sin querer cada vez que hablan, como las palabras que escondidas en un cajón, esperan a que alguién las ensarte en un hilo de azár.
my picts...